Month: September 2018

ALGUNOS MITOS SOBRE LA TRADUCCIÓN

Muchas personas creen saber lo que ser traductor implica, pero muchas veces inclusive confunden entre el traductor y el intérprete. Tanto el traductor como el intérprete son lingüistas, ambos saben dos o más idiomas, sin embargo sus funciones son diferentes.

Entre muchas de las creencias pero creencias incorrectas están las siguientes.

1 – Un buen traductor es también un buen intérprete

Debemos recalcar que los traductores e intérpretes realizan dos trabajos completamente diferentes, pero tienen una cosa en común: su dominio excepcional de los idiomas. Sin embargo, las diferencias son significativas. Los traductores trabajan delante del computador, en la oficina o en casa, con acceso a herramientas, recursos e Internet sin que nadie los moleste (en teoría) y tienen la oportunidad de revisar su trabajo muchas veces antes de entregarlo, mientras que los intérpretes trabajan en público, a menudo sin acceso a Internet u otros recursos, bajo presión y sin la capacidad de cambiar las palabras expresadas.

El resultado es diferente – mientras que un buen intérprete puede transmitir el mensaje completo del orador, sin errores ni omisiones, en tiempo real, se espera que el traductor dé un resultado diferente – una traducción que suena como si estuviera escrita en el idioma respectivo, un texto que respeta las reglas gramaticales, terminológicas, estilísticas y formales. Se ha demostrado que incluso las áreas del cerebro que se utilizan durante una traducción son diferentes de las que se utilizan durante la interpretación.

2 – Cualquier persona que hable dos idiomas puede traducir.

Muy a menudo nuestros clientes dicen “Yo mismo haría la traducción, pero no tengo tiempo”. Pero la mayoría de ellos nunca hicieron una traducción. Los que lo han intentado probablemente se han dado cuenta de por qué existe la profesión de traductor. Conocer dos idiomas no es suficiente. El traductor tiene la preparación teórica y mucha experiencia práctica, conoce el método de trabajo, tiene el equipo y las habilidades adecuadas (entre las habilidades no se debe olvidar la selección de la terminología adecuada).

El traductor tiene una vocación natural o perfeccionada, ejercida durante mucho tiempo, hacia la corrección gramatical, estilística y contextual. Tiene conocimientos específicos en las áreas en las que traduce, a menudo al mismo nivel que los profesionales del sector (no olvidemos que no se puede traducir sin comprensión). Y por último, pero no por ello menos importante, el traductor tiene formación para desarrollar su actividad.

3 – Un buen traductor sabe muchos idiomas

Si le dices a alguien que eres traductor, la primera pregunta que te hace es: “¿Cuántos idiomas sabes? Es preciso señalar que, aunque los traductores entienden muchos idiomas, se utilizan como “lenguas pasivas” (para la investigación terminológica o para la comunicación o la lectura), rara vez son hiperpolíticos. A menudo, los traductores se especializan en una sola combinación de idiomas, pero hay excepciones desde luego.

Adquirir un nivel suficiente de conocimientos y dominar un vocabulario activo bien estructurado en una lengua extranjera requiere muchísimos años de práctica. Las preferencias personales o el contexto laboral estarán relacionados con la elección de la combinación lingüística dominante en la carrera del traductor.

Se dice que las personas promedio utilizan un vocabulario activo de aproximadamente 5,000 palabras en su idioma actual, mientras que las personas “educadas” utilizan hasta 10,000 palabras. En profesiones con un vocabulario bien desarrollado, por ejemplo en el sector jurídico, un profesional especializado utiliza 23,000 palabras. Un traductor especializado en traducciones jurídicas puede dominar las 23,000 palabras respectivas en dos o a veces tres idiomas diferentes.

4 – Un traductor trabaja bien en ambas direcciones de su combinación de idiomas de trabajo

No es del todo cierto. Una traducción es un acto de creación, y el resultado del trabajo del traductor es un texto reescrito por él, en la lengua meta.

Para producir un texto cualitativo, el traductor debe tener, además de conocimientos lingüísticos, también un conocimiento profundo del contexto cultural y lingüístico del país para el que se realiza la traducción, que a menudo estará determinado por el lugar donde vive y trabaja el traductor.

Las recomendaciones del sector de la traducción exigen que la traducción se realice siempre en la lengua materna del traductor. Aunque no siempre se pueda cumplir con esta regla, no se debe suponer que un traductor hará traducciones en ambas direcciones de su combinación de idiomas con la misma facilidad o con la misma precisión.

5 – Un traductor debe realizar traducciones de calidad en cualquier campo

La especialización del traductor es tan importante para la calidad de la traducción como el conocimiento del idioma y la preparación teórica inicial. Para traducir un texto, el traductor debe entender el contenido del texto en detalle, y esta comprensión no siempre es accesible en el caso de los textos especializados.

Durante su carrera, el traductor se especializará en dos o tres áreas de interés, dependiendo de sus intereses personales, su experiencia profesional y sus necesidades. La especialización, al igual que en el ámbito jurídico, implica una exposición permanente y un conocimiento profundo del tema y mucho trabajo dedicado a la investigación terminológica. Es difícil creer que una persona que ha aprendido conceptos y términos legales  pueda hacer una traducción médica con la misma facilidad. Probablemente también sería muy arriesgado.

6- La traducción automática basta

La traducción automática puede resultar útil y económica. Sin embargo, hay expresiones que las máquinas solo pueden traducir de forma literal, perdiendo todo el sentido. Pueden además producirse resultados como faltas de ortografía, estructurales, de género y numero, y sobre todo, no se emplea la terminología exacta y adecuada según el contexto. Los errores que se pueden producir pueden conllevar a graves consecuencias máxime si a traducción médica o legal se refiere.

Las personas ajenas al ámbito de la traducción y que no necesitan traducciones a menudo no siempre entienden en qué consiste esta industria.  Lo mejor es siempre informarse antes, saber qué es lo que necesitamos, y contratar los servicios de un traductor profesional o bien una agencia de traducción. Por precios muy competitivos se puede obtener muy buena calidad y traducciones confiables. Lo importante es informarse bien y no suponer lo que no conocemos.

SALUD, NUTRICIÓN Y DIETÉTICA EN LA TRADUCCIÓN

En los últimos años se ha experimentado un alarmante incremento en las enfermedades cardiovasculares,  diabetes y obesidad. Pero también de la anorexia y la bulimia. Los controles médicos y  una alimentación balanceada y saludable son vitales. ¡Se trata de nuestra salud!

Es imperativo acelerar la traducción de las necesidades de salud pública que mejoran la salud en prioridades para la investigación nutricional y aplicar lo antes posible los avances en la investigación para ayudar a aliviar la carga mundial de las enfermedades relacionadas con la nutrición.

Cada vez más encontramos en los diferentes mercados innumerables productos dietéticos, suplementos alimenticios, inclusive pastillas para adelgazar. Si son producidos en países extranjeros, las etiquetas nutricionales, las fichas técnicas además de toda la documentación involucrada probablemente ha sido redactada en el idioma del país de fabricación. Para fines de exportación/importación,  de registros sanitarios o bien para comercialización,  y dichos documentos deben ser traducidos al idioma local.

Pero la traducción en nutrición y dietética no solo incluye las etiquetas de los productos, pueden ser ensayos clínicos, abstractos de investigaciones desarrolladas en la materia, revistas, guías didácticas para la educación nutricional, textos divulgativos, monografías, incluso pueden ser dietas para las cuales también es necesario seguir las técnicas como en la traducción de recetas que ya  en un artículo anterior se discutieron.

Pero esta no es una labor para cualquiera, es labor para un traductor profesional especializado en nutrición. Es decir, un traductor con suficiente formación y familiarizado con la terminología médico-nutricional que pueda incluir así mismo la terminología químico-farmacéutica que pueda verse involucrada también en la redacción de este tipo de textos.

En un texto concreto el subtema puede ser la carga de glucógeno en el ejercicio físico, o incluso en el desarrollo de un determinado ejercicio físico, como pueden ser las pruebas de resistencia. Y así sucesivamente.

Como en cualquier otro campo médico-sanitario, dejar espacio para adivinar nunca es la mejor práctica. La razón parece clara, ya que los diferentes términos significan cosas diferentes según su contexto.  El especialista conoce la terminología de su propio campo de especialidad y desconoce las del resto. Por ello, es necesario y de suma importancia que el traductor conozca la terminología precisa en el idioma de origen y en el idioma de destino en un campo determinado. Por otra parte, debe adaptarse el idioma de destino para que se adecue a la audiencia a la cual está dirigida, ya sean profesionales en salud como el público en general; además de adaptarse a la realidad de la región en este rama especifica.

La traducción en nutrición y dietética es un esfuerzo multidisciplinario que incluye conocer y además investigar acerca de la ciencia de la nutrición, de la ciencia de los alimentos y de la ciencia de la salud, todas ellas sustentadas por las ciencias básicas de la vida y que requieren una comunicación clara y precisa específicamente en cuanto a su terminología se refiere.  Recordemos que se trata de soluciones tanto para curar o como medidas de prevención. En muchas ocasiones, personas sufren de trastornos alimenticios, por lo que la labor del traductor es muy importante y además de mucha responsabilidad. Recalco, ¡se trata de la salud!

Por otro lado, algunos productos que se consideran suplementos alimenticos en algunos países pero pueden considerarse un medicamento en otros.  Por tanto, los servicios de traducción altamente cualificados deben asegurar que los productos estén etiquetados con precisión y en cumplimiento con las regulaciones locales y por ende su respectiva traducción.

A veces los distintos productos son para pacientes con padecimientos específicos, otros pueden ser para personas muy activas como los deportistas, otros para mujeres embarazadas, otros para niños, otros para adultos mayores… todos con diferentes requisitos nutricionales según edad,  peso, altura,  etc.,  por lo que es de tener mucho cuidado a la hora de traducir.

Otro aspecto a considerar es que las cantidades deben ser debidamente traducidas, en algunos lugares es posible que existan variaciones métricas. Esto vale para pesos como para tallas o incluso porciones y no dejar atrás las tablas nutricionales que indican las calorías de los diferentes alimentos. Puede ser que un país el peso se refiera a 2.2kg  y en otro se utilice un sistema diferente, o sea 4 lbs.  En algunos países quizás usan la medida de gramos y no de onzas, o quizás tazas y no mililitros. Son pequeños detalles pero que valen muchísimos  la hora de traducir.

El estilo también es muy importante. Hay unas características que podríamos considerar estándares, pero siempre hay diferencias en el estilo dependiendo del tipo de texto con el que trabajemos. No obstante, en líneas generales sí podríamos decir que una característica es la claridad en la exposición de los hechos, estructura del texto, no podemos olvidar que en este tipo de traducciones se trata de  un texto científico el cual tiene como objetivo prioritario la información.

El conocimiento de las abreviaturas también es muy importante. De un artículo en nutrición y dietética copié el siguiente fragmento:

“se cree que los ácidos grasos poliinsaturados reducen el colesterol de forma más eficaz que los monoinsaturados. Parece que el efecto hipocolesterolemiante del ácido linoleico se debe a que reduce el HDL colesterol. Ahora bien, este efecto es desfavorable ya que el HDL colesterol previene las enfermedades cardiovasculares.”

En este ejemplo el traductor usó las siglas en inglés y el texto está en español, lo cual no es muy correcto que se diga. El traductor debía saber que significa  HDL (high-density lipoproteins =  lipoproteínas de densidad alta o LDA), si no lo sabía, debió investigar. De igual forma, en algunos textos se le denomina como colesterol “bueno” así que el traductor debe informarse acerca de esto también.

Siempre en cuanto al fragmento de ejemplo anterior, como hemos visto, se  ha maneja mucha terminología la cual es  muy específica y debe ser correctamente empleada.

Como hemos visto, es mucho lo que implica este tipo de traducción. Siempre recomendamos contratar los servicios de profesionales de la traducción independientes o a través de las distintas agencias de traducción. ¡Nuestra salud puede estar en juego!

TRADUCTOLOGÍA VS TRADUCCIÓN

Antes que nada, quizás lo mejor es empezar por definir lo que es la traductología y como se diferencia pero se relaciona estrechamente con la traducción.

Tanto traducción como traductología tienen construcciones léxicas similares, por lo que muchas veces llevan a la confusión entre ambas; sin embargo, son conceptos completamente diferentes.

La traductología (también conocida como estudios sobre la traducción) es la disciplina que estudia sistemáticamente la teoría, la descripción y la aplicación de la traducción y la interpretación, así como las mismas en conjunto.1

La traducción es la actividad que consiste en comprender el significado de un texto en un idioma, llamado texto origen o «texto de salida», para producir un texto con significado equivalente, en otro idioma, llamado texto traducido o «texto meta». El resultado de esta actividad, el texto traducido, también se denomina traducción.2

Dicho de otra manera, la traductología es la disciplina que estudia y analiza tanto la teoría de la traducción como el proceso de traducción. La traductología comprende muchas áreas del conocimiento como la filología, la lingüística, la terminología y la literatura comparada que se aplican a diferentes teorías de la traducción.

La traducción, por su parte, se enfoca en la expresión escrita de un determinado texto en una lengua de origen a una lengua de destino, manteniendo en todo momento el significado del texto original y todo lo que conlleva los códigos culturales.

Como vemos son dos conceptos estrechamente relacionados, pero a su vez son diferentes.

La traducción viene siendo una actividad ejercida a través de la historia como lo hemos discutido en otros artículos anteriores, y a pesar de ello, los estudios de traducción se les consideran como una disciplina nueva dada la carencia histórica de la traducción misma.

Según la doctrina, los estudios de traducción nacieron a partir de los años cincuenta en el Siglo XX. Un periodo caracterizado por la teorización de las disciplinas y por ser sumamente descriptivo y además explicativo.

Fue en esta época en donde se dio un movimiento muy revolucionario en el mundo de la traducción dado el auge de las traducciones de los clásicos de la literatura universal. Una época donde se dio un marcado cambio de mentalidad  y una mayor atención a los textos escritos, movimiento  atribuido al escritor de origen ruso, Gorky.  Es en este momento en donde nace la traductología que dicho sea de paso, hay cantidad de denominaciones para referirse a esta (ciencia de la traducción, teoría de la traducción, traducción, traductología, translatología, translémica, lingüística aplicada a la traducción y traductología) pero en resumen se refiere a los estudios de la traducción.

Fue algo tan revolucionario ya que se llegó a reconocer que la traductología está en una intensa relación con otras disciplinas – la filosofía, la hermenéutica, la antropología, la lingüística, la psicología, la pedagogía, la sociología – por mencionar algunas. Sin duda se convierte en una disciplina multidimensional.

James Stratton Holmes (2 de mayo de 1924 – 6 de noviembre de 1986) fue el pionero de la traductología moderna como diría Mary Snell- Hornby. (Snell- Hornby 2006:5)

El articulo más representativo de Homes data de 1972, siendo “The name and Nature of Translation Studies” [El nombre y naturaleza de los estudios de traducción], el cual se ha considerado el texto fundador de la traductología, indudablemente un atento al desarrollo de la traducción a nivel profesional y académico. Por supuesto, después le siguieron otros estudiosos de esta disciplina.

Según la propuesta de Holmes, la traducción se divide en tres ramas: la rama teórica, la aplicada y la descriptiva.

Conforme esta disciplina ha ido cada vez avanzando y desarrollándose, en la traductología moderna se contemplan ciertos elementos esenciales en cuanto al análisis de la traducción.

  • la equivalencia traductora: cualidad de una traducción en la que el mensaje del texto original ha sido transferido a la lengua receptora, de tal modo que la respuesta del receptor es esencialmente igual que la de los receptores originales (Nida, 1969). Su motivación es la fidelidad del texto original en relación a su traducción.
  • la unidad de traducción: Se trata del segmento mínimo textual que se puede traducir de modo unitario.
  • la invariable traductora: es una concepción que determina la naturaleza del vínculo que es lo que permanece igual en el momento de la traducción. En la traducción moderna, hablamos de la unidad de pensamiento que es un concepto muy ambiguo, por lo que el más utilizado es el “sentido”, ya que es el más preponderante: tiene un carácter no verbal, contextual, dinámico y funcional.
  • el método traductor: se trata de la forma en que el traductor se enfrenta a la totalidad del texto original para poder desarrollar el llamado proceso de traducción.
  • las técnicas de traducción: se refiere a las distintas estrategias de traducción utilizadas para poder obtener las equivalencias en microunidades textuales. Estas dependerán del contexto. Entre las más utilizadas están: la adaptación, la ampliación lingüística, el calco, la compensación, la comprensión lingüística, la creación discursiva, la descripción, la elisión, el equivalente acuñado, la generalización, la modulación, la particularización, el préstamo, la substitución, la traducción literal, la transposición y la variación.
  • las estrategias traductoras: utilizadas para la comprensión del texto original: diferenciar tipos de discurso, identificar las estructura, diferenciar ideas principales y secundarias, aplicar el razonamiento lógico, etc. Son procedimientos individuales, conscientes y no conscientes, verbales y no verbales, internos y externos
  • los problemas de traducción: se refiere a las dificultades particulares de tipo multidimensional que tiene un traductor a la hora de llevar a cabo su labor profesional de traducción. Se clasifican según: lingüísticas, textuales, extralingüísticas, intencionales y pragmáticas.
  • errores de traducción: Delisle (1993) clasifica esta noción según: falso sentido, contrasentido, sin sentido, adición, omisión, hipertraducción, sobretraducción y subtraducción. Son ideas inadecuadas y/o falsas en cuanto a la equivalencia traductora.

No basta ser bilingüe para ser un traductor profesional. Para poder desarrollar el proceso de traducción por cuestiones de conocimiento, de habilidades y  de ética  es indispensable estudiar, conocer a fondo la lengua como sistema comunicativo, respetarla y tener experiencia.

Con las exigencias hoy en día y el desarrollo que esta disciplina ha tenido,  los traductores deben desarrollar diferentes aspectos adicionales —aptitudes y actitudes— profesionales, que les permitan ofrecer más servicios y de mejor calidad y así potenciar sus posibilidades de insertarse exitosamente en el mercado laboral ya sea que decidan trabajar como traductores independientes o contactando empresas o agencias de traducción. Deben, además, estar en constante capacitación.  La traducción es algo que se aprende. No se puede improvisar y tratar de ser un traductor de la noche a la mañana.

 

 

 

 

Referencias:

1 https://es.wikipedia.org/wiki/Traductolog%C3%ADa

2 https://es.wikipedia.org/wiki/Traducci%C3%B3n

Hurtado Albir, Amparo (2001/2011). Traducción y traductología. Madrid: Cátedra.

Nida, Eugene A. (1945). Linguistics and Ethnology in Translation Problems. World

2, 194-208.

SNELL-HORNBY, M. Translation studies. An integrated approach, John Benjamins, Amsterdam-Filadelfia, 1988

VAZQUEZ AYORA, G. Introducción a la Traductología, Georgetown University Press,

LA TRADUCCIÓN DEL HUMOR NO ES COSA DE RISA

Son muchas las revistas con chistes divertidos, libros que describen situaciones cómicas, videos y películas que hacen inevitable que se nos escapen algunas carcajadas. A todos nos gusta reír y disfrutar de ese momento de alegría. Y es lógico querer compartir estas divertidas creaciones con los demás aún cuando no entienden nuestro idioma.

Es muy frecuente creer que un texto humorístico se puede traducir fácilmente a cualquier idioma, y que el sentido del humor producirá el mismo efecto en otras culturas. Sin embargo, en realidad, las traducciones de chistes e historias cómicas representan un gran reto para los traductores. Resulta que la obra no es una simple traducción, sino un reto muy desafiante por lo que podemos decir que  la traducción del humor no es cosa de risa para el traductor profesional.

Hay diferentes razones por las que un texto divertido puede perder un poco su gracia y encanto cuando se traduce.

Muchos chistes se basan en juegos de palabras o rimas, elementos que tienden a desaparecer en una traducción. Cuando surgen dificultades, por lo general son causadas por uno de dos aspectos complicados: las referencias culturales y los juegos de palabras.

El humor ligado a la cultura a menudo presenta un dilema. Esto es porque está marcado por cuestiones socioculturales que pertenecen a una región determinada y, en el peor de los casos, los lectores podrían ofenderse por lo que hay que ser muy cuidadoso con el vocabulario que se emplea. Por su parte,  una traducción literal podría resultar desastrosa. Un ejemplo sería que mientras en algunos países, ciertos animales son venerados como deidades, en otros, estos animales son consumidos como sustento. Mientras en una cultura  esto puede resultar gracioso, en otra puede resultar ofensivo. Por otro lado, puedes perder lectores con una alusión críptica o puedes arruinar el texto con notas explicativas. ¡No hay nada peor que matar el chiste al explicar demasiado!

Comprender el sentido del chiste, pero adaptarlo a una cultura diferente para conseguir un efecto lo más parecido posible al texto original implica muchísimo. Hay que cambiar, sin duda, la redacción, los personajes y la configuración de una historia y tal vez eliminar o sustituir algunos fragmentos del chiste. Es fundamental, por lo tanto, dar un poco de libertad a los traductores para que puedan adaptar los textos al traducirlos, con el fin de hacer entretener a muchas personas en distintos lugares.

Es de hacer notar que el “factor cómico” es el resultado de una compleja mezcla de referencias culturales y lingüísticas (costumbres, tabúes, alusiones a personas, lugares y cosas locales) utilizando expresiones idiomáticas y  jerga  que resultarán difíciles de descifrar para el traductor.

Un escritor crea humor usando palabras, símbolos, personajes, juegos de palabras y conceptos únicos de su propia cultura y lenguaje. Pero es una tarea difícil traducir el mismo conjunto de emociones y significados a otro idioma y hacer que aparezcan de la misma manera en el idioma de destino en una traducción.

Debido a la parte de “creación”, esto puede ser considerado transcreación – el contenido en el mensaje cultural y lingüísticamente adaptado se convierte en algo como una  versión “manipulada” de la copia original, pero produciendo el mismo efecto deseado por lo que es un trabajo que sólo los traductores profesionales más creativos y con mayor conocimiento de las culturas de origen y de destino pueden llevar a cabo produciendo un efecto humorístico con la calidad y efecto necesarios.  Para ello, lo mejor es contratar una agencia de traducción o bien un traductor freelance capacitado para tal fin. De esa manera, y  sin ningún temor, harás gozar a todos pues ¡todos reímos en el mismo idioma! Recuerda, el humor es cultural, y la traducción del humor es un arte.