ALGUNOS MITOS SOBRE LA TRADUCCIÓN

Muchas personas creen saber lo que ser traductor implica, pero muchas veces inclusive confunden entre el traductor y el intérprete. Tanto el traductor como el intérprete son lingüistas, ambos saben dos o más idiomas, sin embargo sus funciones son diferentes.

Entre muchas de las creencias pero creencias incorrectas están las siguientes.

1 – Un buen traductor es también un buen intérprete

Debemos recalcar que los traductores e intérpretes realizan dos trabajos completamente diferentes, pero tienen una cosa en común: su dominio excepcional de los idiomas. Sin embargo, las diferencias son significativas. Los traductores trabajan delante del computador, en la oficina o en casa, con acceso a herramientas, recursos e Internet sin que nadie los moleste (en teoría) y tienen la oportunidad de revisar su trabajo muchas veces antes de entregarlo, mientras que los intérpretes trabajan en público, a menudo sin acceso a Internet u otros recursos, bajo presión y sin la capacidad de cambiar las palabras expresadas.

El resultado es diferente – mientras que un buen intérprete puede transmitir el mensaje completo del orador, sin errores ni omisiones, en tiempo real, se espera que el traductor dé un resultado diferente – una traducción que suena como si estuviera escrita en el idioma respectivo, un texto que respeta las reglas gramaticales, terminológicas, estilísticas y formales. Se ha demostrado que incluso las áreas del cerebro que se utilizan durante una traducción son diferentes de las que se utilizan durante la interpretación.

2 – Cualquier persona que hable dos idiomas puede traducir.

Muy a menudo nuestros clientes dicen “Yo mismo haría la traducción, pero no tengo tiempo”. Pero la mayoría de ellos nunca hicieron una traducción. Los que lo han intentado probablemente se han dado cuenta de por qué existe la profesión de traductor. Conocer dos idiomas no es suficiente. El traductor tiene la preparación teórica y mucha experiencia práctica, conoce el método de trabajo, tiene el equipo y las habilidades adecuadas (entre las habilidades no se debe olvidar la selección de la terminología adecuada).

El traductor tiene una vocación natural o perfeccionada, ejercida durante mucho tiempo, hacia la corrección gramatical, estilística y contextual. Tiene conocimientos específicos en las áreas en las que traduce, a menudo al mismo nivel que los profesionales del sector (no olvidemos que no se puede traducir sin comprensión). Y por último, pero no por ello menos importante, el traductor tiene formación para desarrollar su actividad.

3 – Un buen traductor sabe muchos idiomas

Si le dices a alguien que eres traductor, la primera pregunta que te hace es: “¿Cuántos idiomas sabes? Es preciso señalar que, aunque los traductores entienden muchos idiomas, se utilizan como “lenguas pasivas” (para la investigación terminológica o para la comunicación o la lectura), rara vez son hiperpolíticos. A menudo, los traductores se especializan en una sola combinación de idiomas, pero hay excepciones desde luego.

Adquirir un nivel suficiente de conocimientos y dominar un vocabulario activo bien estructurado en una lengua extranjera requiere muchísimos años de práctica. Las preferencias personales o el contexto laboral estarán relacionados con la elección de la combinación lingüística dominante en la carrera del traductor.

Se dice que las personas promedio utilizan un vocabulario activo de aproximadamente 5,000 palabras en su idioma actual, mientras que las personas “educadas” utilizan hasta 10,000 palabras. En profesiones con un vocabulario bien desarrollado, por ejemplo en el sector jurídico, un profesional especializado utiliza 23,000 palabras. Un traductor especializado en traducciones jurídicas puede dominar las 23,000 palabras respectivas en dos o a veces tres idiomas diferentes.

4 – Un traductor trabaja bien en ambas direcciones de su combinación de idiomas de trabajo

No es del todo cierto. Una traducción es un acto de creación, y el resultado del trabajo del traductor es un texto reescrito por él, en la lengua meta.

Para producir un texto cualitativo, el traductor debe tener, además de conocimientos lingüísticos, también un conocimiento profundo del contexto cultural y lingüístico del país para el que se realiza la traducción, que a menudo estará determinado por el lugar donde vive y trabaja el traductor.

Las recomendaciones del sector de la traducción exigen que la traducción se realice siempre en la lengua materna del traductor. Aunque no siempre se pueda cumplir con esta regla, no se debe suponer que un traductor hará traducciones en ambas direcciones de su combinación de idiomas con la misma facilidad o con la misma precisión.

5 – Un traductor debe realizar traducciones de calidad en cualquier campo

La especialización del traductor es tan importante para la calidad de la traducción como el conocimiento del idioma y la preparación teórica inicial. Para traducir un texto, el traductor debe entender el contenido del texto en detalle, y esta comprensión no siempre es accesible en el caso de los textos especializados.

Durante su carrera, el traductor se especializará en dos o tres áreas de interés, dependiendo de sus intereses personales, su experiencia profesional y sus necesidades. La especialización, al igual que en el ámbito jurídico, implica una exposición permanente y un conocimiento profundo del tema y mucho trabajo dedicado a la investigación terminológica. Es difícil creer que una persona que ha aprendido conceptos y términos legales  pueda hacer una traducción médica con la misma facilidad. Probablemente también sería muy arriesgado.

6- La traducción automática basta

La traducción automática puede resultar útil y económica. Sin embargo, hay expresiones que las máquinas solo pueden traducir de forma literal, perdiendo todo el sentido. Pueden además producirse resultados como faltas de ortografía, estructurales, de género y numero, y sobre todo, no se emplea la terminología exacta y adecuada según el contexto. Los errores que se pueden producir pueden conllevar a graves consecuencias máxime si a traducción médica o legal se refiere.

Las personas ajenas al ámbito de la traducción y que no necesitan traducciones a menudo no siempre entienden en qué consiste esta industria.  Lo mejor es siempre informarse antes, saber qué es lo que necesitamos, y contratar los servicios de un traductor profesional o bien una agencia de traducción. Por precios muy competitivos se puede obtener muy buena calidad y traducciones confiables. Lo importante es informarse bien y no suponer lo que no conocemos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *