ALGUNOS MITOS SOBRE LA TRADUCCIÓN

Muchas personas creen saber lo que ser traductor implica, pero muchas veces inclusive confunden entre el traductor y el intérprete. Tanto el traductor como el intérprete son lingüistas, ambos saben dos o más idiomas, sin embargo sus funciones son diferentes.

Entre muchas de las creencias pero creencias incorrectas están las siguientes.

1 – Un buen traductor es también un buen intérprete

Debemos recalcar que los traductores e intérpretes realizan dos trabajos completamente diferentes, pero tienen una cosa en común: su dominio excepcional de los idiomas. Sin embargo, las diferencias son significativas. Los traductores trabajan delante del computador, en la oficina o en casa, con acceso a herramientas, recursos e Internet sin que nadie los moleste (en teoría) y tienen la oportunidad de revisar su trabajo muchas veces antes de entregarlo, mientras que los intérpretes trabajan en público, a menudo sin acceso a Internet u otros recursos, bajo presión y sin la capacidad de cambiar las palabras expresadas.

El resultado es diferente – mientras que un buen intérprete puede transmitir el mensaje completo del orador, sin errores ni omisiones, en tiempo real, se espera que el traductor dé un resultado diferente – una traducción que suena como si estuviera escrita en el idioma respectivo, un texto que respeta las reglas gramaticales, terminológicas, estilísticas y formales. Se ha demostrado que incluso las áreas del cerebro que se utilizan durante una traducción son diferentes de las que se utilizan durante la interpretación.

2 – Cualquier persona que hable dos idiomas puede traducir.

Muy a menudo nuestros clientes dicen “Yo mismo haría la traducción, pero no tengo tiempo”. Pero la mayoría de ellos nunca hicieron una traducción. Los que lo han intentado probablemente se han dado cuenta de por qué existe la profesión de traductor. Conocer dos idiomas no es suficiente. El traductor tiene la preparación teórica y mucha experiencia práctica, conoce el método de trabajo, tiene el equipo y las habilidades adecuadas (entre las habilidades no se debe olvidar la selección de la terminología adecuada).

El traductor tiene una vocación natural o perfeccionada, ejercida durante mucho tiempo, hacia la corrección gramatical, estilística y contextual. Tiene conocimientos específicos en las áreas en las que traduce, a menudo al mismo nivel que los profesionales del sector (no olvidemos que no se puede traducir sin comprensión). Y por último, pero no por ello menos importante, el traductor tiene formación para desarrollar su actividad.

3 – Un buen traductor sabe muchos idiomas

Si le dices a alguien que eres traductor, la primera pregunta que te hace es: “¿Cuántos idiomas sabes? Es preciso señalar que, aunque los traductores entienden muchos idiomas, se utilizan como “lenguas pasivas” (para la investigación terminológica o para la comunicación o la lectura), rara vez son hiperpolíticos. A menudo, los traductores se especializan en una sola combinación de idiomas, pero hay excepciones desde luego.

Adquirir un nivel suficiente de conocimientos y dominar un vocabulario activo bien estructurado en una lengua extranjera requiere muchísimos años de práctica. Las preferencias personales o el contexto laboral estarán relacionados con la elección de la combinación lingüística dominante en la carrera del traductor.

Se dice que las personas promedio utilizan un vocabulario activo de aproximadamente 5,000 palabras en su idioma actual, mientras que las personas “educadas” utilizan hasta 10,000 palabras. En profesiones con un vocabulario bien desarrollado, por ejemplo en el sector jurídico, un profesional especializado utiliza 23,000 palabras. Un traductor especializado en traducciones jurídicas puede dominar las 23,000 palabras respectivas en dos o a veces tres idiomas diferentes.

4 – Un traductor trabaja bien en ambas direcciones de su combinación de idiomas de trabajo

No es del todo cierto. Una traducción es un acto de creación, y el resultado del trabajo del traductor es un texto reescrito por él, en la lengua meta.

Para producir un texto cualitativo, el traductor debe tener, además de conocimientos lingüísticos, también un conocimiento profundo del contexto cultural y lingüístico del país para el que se realiza la traducción, que a menudo estará determinado por el lugar donde vive y trabaja el traductor.

Las recomendaciones del sector de la traducción exigen que la traducción se realice siempre en la lengua materna del traductor. Aunque no siempre se pueda cumplir con esta regla, no se debe suponer que un traductor hará traducciones en ambas direcciones de su combinación de idiomas con la misma facilidad o con la misma precisión.

5 – Un traductor debe realizar traducciones de calidad en cualquier campo

La especialización del traductor es tan importante para la calidad de la traducción como el conocimiento del idioma y la preparación teórica inicial. Para traducir un texto, el traductor debe entender el contenido del texto en detalle, y esta comprensión no siempre es accesible en el caso de los textos especializados.

Durante su carrera, el traductor se especializará en dos o tres áreas de interés, dependiendo de sus intereses personales, su experiencia profesional y sus necesidades. La especialización, al igual que en el ámbito jurídico, implica una exposición permanente y un conocimiento profundo del tema y mucho trabajo dedicado a la investigación terminológica. Es difícil creer que una persona que ha aprendido conceptos y términos legales  pueda hacer una traducción médica con la misma facilidad. Probablemente también sería muy arriesgado.

6- La traducción automática basta

La traducción automática puede resultar útil y económica. Sin embargo, hay expresiones que las máquinas solo pueden traducir de forma literal, perdiendo todo el sentido. Pueden además producirse resultados como faltas de ortografía, estructurales, de género y numero, y sobre todo, no se emplea la terminología exacta y adecuada según el contexto. Los errores que se pueden producir pueden conllevar a graves consecuencias máxime si a traducción médica o legal se refiere.

Las personas ajenas al ámbito de la traducción y que no necesitan traducciones a menudo no siempre entienden en qué consiste esta industria.  Lo mejor es siempre informarse antes, saber qué es lo que necesitamos, y contratar los servicios de un traductor profesional o bien una agencia de traducción. Por precios muy competitivos se puede obtener muy buena calidad y traducciones confiables. Lo importante es informarse bien y no suponer lo que no conocemos.

SALUD, NUTRICIÓN Y DIETÉTICA EN LA TRADUCCIÓN

En los últimos años se ha experimentado un alarmante incremento en las enfermedades cardiovasculares,  diabetes y obesidad. Pero también de la anorexia y la bulimia. Los controles médicos y  una alimentación balanceada y saludable son vitales. ¡Se trata de nuestra salud!

Es imperativo acelerar la traducción de las necesidades de salud pública que mejoran la salud en prioridades para la investigación nutricional y aplicar lo antes posible los avances en la investigación para ayudar a aliviar la carga mundial de las enfermedades relacionadas con la nutrición.

Cada vez más encontramos en los diferentes mercados innumerables productos dietéticos, suplementos alimenticios, inclusive pastillas para adelgazar. Si son producidos en países extranjeros, las etiquetas nutricionales, las fichas técnicas además de toda la documentación involucrada probablemente ha sido redactada en el idioma del país de fabricación. Para fines de exportación/importación,  de registros sanitarios o bien para comercialización,  y dichos documentos deben ser traducidos al idioma local.

Pero la traducción en nutrición y dietética no solo incluye las etiquetas de los productos, pueden ser ensayos clínicos, abstractos de investigaciones desarrolladas en la materia, revistas, guías didácticas para la educación nutricional, textos divulgativos, monografías, incluso pueden ser dietas para las cuales también es necesario seguir las técnicas como en la traducción de recetas que ya  en un artículo anterior se discutieron.

Pero esta no es una labor para cualquiera, es labor para un traductor profesional especializado en nutrición. Es decir, un traductor con suficiente formación y familiarizado con la terminología médico-nutricional que pueda incluir así mismo la terminología químico-farmacéutica que pueda verse involucrada también en la redacción de este tipo de textos.

En un texto concreto el subtema puede ser la carga de glucógeno en el ejercicio físico, o incluso en el desarrollo de un determinado ejercicio físico, como pueden ser las pruebas de resistencia. Y así sucesivamente.

Como en cualquier otro campo médico-sanitario, dejar espacio para adivinar nunca es la mejor práctica. La razón parece clara, ya que los diferentes términos significan cosas diferentes según su contexto.  El especialista conoce la terminología de su propio campo de especialidad y desconoce las del resto. Por ello, es necesario y de suma importancia que el traductor conozca la terminología precisa en el idioma de origen y en el idioma de destino en un campo determinado. Por otra parte, debe adaptarse el idioma de destino para que se adecue a la audiencia a la cual está dirigida, ya sean profesionales en salud como el público en general; además de adaptarse a la realidad de la región en este rama especifica.

La traducción en nutrición y dietética es un esfuerzo multidisciplinario que incluye conocer y además investigar acerca de la ciencia de la nutrición, de la ciencia de los alimentos y de la ciencia de la salud, todas ellas sustentadas por las ciencias básicas de la vida y que requieren una comunicación clara y precisa específicamente en cuanto a su terminología se refiere.  Recordemos que se trata de soluciones tanto para curar o como medidas de prevención. En muchas ocasiones, personas sufren de trastornos alimenticios, por lo que la labor del traductor es muy importante y además de mucha responsabilidad. Recalco, ¡se trata de la salud!

Por otro lado, algunos productos que se consideran suplementos alimenticos en algunos países pero pueden considerarse un medicamento en otros.  Por tanto, los servicios de traducción altamente cualificados deben asegurar que los productos estén etiquetados con precisión y en cumplimiento con las regulaciones locales y por ende su respectiva traducción.

A veces los distintos productos son para pacientes con padecimientos específicos, otros pueden ser para personas muy activas como los deportistas, otros para mujeres embarazadas, otros para niños, otros para adultos mayores… todos con diferentes requisitos nutricionales según edad,  peso, altura,  etc.,  por lo que es de tener mucho cuidado a la hora de traducir.

Otro aspecto a considerar es que las cantidades deben ser debidamente traducidas, en algunos lugares es posible que existan variaciones métricas. Esto vale para pesos como para tallas o incluso porciones y no dejar atrás las tablas nutricionales que indican las calorías de los diferentes alimentos. Puede ser que un país el peso se refiera a 2.2kg  y en otro se utilice un sistema diferente, o sea 4 lbs.  En algunos países quizás usan la medida de gramos y no de onzas, o quizás tazas y no mililitros. Son pequeños detalles pero que valen muchísimos  la hora de traducir.

El estilo también es muy importante. Hay unas características que podríamos considerar estándares, pero siempre hay diferencias en el estilo dependiendo del tipo de texto con el que trabajemos. No obstante, en líneas generales sí podríamos decir que una característica es la claridad en la exposición de los hechos, estructura del texto, no podemos olvidar que en este tipo de traducciones se trata de  un texto científico el cual tiene como objetivo prioritario la información.

El conocimiento de las abreviaturas también es muy importante. De un artículo en nutrición y dietética copié el siguiente fragmento:

“se cree que los ácidos grasos poliinsaturados reducen el colesterol de forma más eficaz que los monoinsaturados. Parece que el efecto hipocolesterolemiante del ácido linoleico se debe a que reduce el HDL colesterol. Ahora bien, este efecto es desfavorable ya que el HDL colesterol previene las enfermedades cardiovasculares.”

En este ejemplo el traductor usó las siglas en inglés y el texto está en español, lo cual no es muy correcto que se diga. El traductor debía saber que significa  HDL (high-density lipoproteins =  lipoproteínas de densidad alta o LDA), si no lo sabía, debió investigar. De igual forma, en algunos textos se le denomina como colesterol “bueno” así que el traductor debe informarse acerca de esto también.

Siempre en cuanto al fragmento de ejemplo anterior, como hemos visto, se  ha maneja mucha terminología la cual es  muy específica y debe ser correctamente empleada.

Como hemos visto, es mucho lo que implica este tipo de traducción. Siempre recomendamos contratar los servicios de profesionales de la traducción independientes o a través de las distintas agencias de traducción. ¡Nuestra salud puede estar en juego!

TRADUCTOLOGÍA VS TRADUCCIÓN

Antes que nada, quizás lo mejor es empezar por definir lo que es la traductología y como se diferencia pero se relaciona estrechamente con la traducción.

Tanto traducción como traductología tienen construcciones léxicas similares, por lo que muchas veces llevan a la confusión entre ambas; sin embargo, son conceptos completamente diferentes.

La traductología (también conocida como estudios sobre la traducción) es la disciplina que estudia sistemáticamente la teoría, la descripción y la aplicación de la traducción y la interpretación, así como las mismas en conjunto.1

La traducción es la actividad que consiste en comprender el significado de un texto en un idioma, llamado texto origen o «texto de salida», para producir un texto con significado equivalente, en otro idioma, llamado texto traducido o «texto meta». El resultado de esta actividad, el texto traducido, también se denomina traducción.2

Dicho de otra manera, la traductología es la disciplina que estudia y analiza tanto la teoría de la traducción como el proceso de traducción. La traductología comprende muchas áreas del conocimiento como la filología, la lingüística, la terminología y la literatura comparada que se aplican a diferentes teorías de la traducción.

La traducción, por su parte, se enfoca en la expresión escrita de un determinado texto en una lengua de origen a una lengua de destino, manteniendo en todo momento el significado del texto original y todo lo que conlleva los códigos culturales.

Como vemos son dos conceptos estrechamente relacionados, pero a su vez son diferentes.

La traducción viene siendo una actividad ejercida a través de la historia como lo hemos discutido en otros artículos anteriores, y a pesar de ello, los estudios de traducción se les consideran como una disciplina nueva dada la carencia histórica de la traducción misma.

Según la doctrina, los estudios de traducción nacieron a partir de los años cincuenta en el Siglo XX. Un periodo caracterizado por la teorización de las disciplinas y por ser sumamente descriptivo y además explicativo.

Fue en esta época en donde se dio un movimiento muy revolucionario en el mundo de la traducción dado el auge de las traducciones de los clásicos de la literatura universal. Una época donde se dio un marcado cambio de mentalidad  y una mayor atención a los textos escritos, movimiento  atribuido al escritor de origen ruso, Gorky.  Es en este momento en donde nace la traductología que dicho sea de paso, hay cantidad de denominaciones para referirse a esta (ciencia de la traducción, teoría de la traducción, traducción, traductología, translatología, translémica, lingüística aplicada a la traducción y traductología) pero en resumen se refiere a los estudios de la traducción.

Fue algo tan revolucionario ya que se llegó a reconocer que la traductología está en una intensa relación con otras disciplinas – la filosofía, la hermenéutica, la antropología, la lingüística, la psicología, la pedagogía, la sociología – por mencionar algunas. Sin duda se convierte en una disciplina multidimensional.

James Stratton Holmes (2 de mayo de 1924 – 6 de noviembre de 1986) fue el pionero de la traductología moderna como diría Mary Snell- Hornby. (Snell- Hornby 2006:5)

El articulo más representativo de Homes data de 1972, siendo “The name and Nature of Translation Studies” [El nombre y naturaleza de los estudios de traducción], el cual se ha considerado el texto fundador de la traductología, indudablemente un atento al desarrollo de la traducción a nivel profesional y académico. Por supuesto, después le siguieron otros estudiosos de esta disciplina.

Según la propuesta de Holmes, la traducción se divide en tres ramas: la rama teórica, la aplicada y la descriptiva.

Conforme esta disciplina ha ido cada vez avanzando y desarrollándose, en la traductología moderna se contemplan ciertos elementos esenciales en cuanto al análisis de la traducción.

  • la equivalencia traductora: cualidad de una traducción en la que el mensaje del texto original ha sido transferido a la lengua receptora, de tal modo que la respuesta del receptor es esencialmente igual que la de los receptores originales (Nida, 1969). Su motivación es la fidelidad del texto original en relación a su traducción.
  • la unidad de traducción: Se trata del segmento mínimo textual que se puede traducir de modo unitario.
  • la invariable traductora: es una concepción que determina la naturaleza del vínculo que es lo que permanece igual en el momento de la traducción. En la traducción moderna, hablamos de la unidad de pensamiento que es un concepto muy ambiguo, por lo que el más utilizado es el “sentido”, ya que es el más preponderante: tiene un carácter no verbal, contextual, dinámico y funcional.
  • el método traductor: se trata de la forma en que el traductor se enfrenta a la totalidad del texto original para poder desarrollar el llamado proceso de traducción.
  • las técnicas de traducción: se refiere a las distintas estrategias de traducción utilizadas para poder obtener las equivalencias en microunidades textuales. Estas dependerán del contexto. Entre las más utilizadas están: la adaptación, la ampliación lingüística, el calco, la compensación, la comprensión lingüística, la creación discursiva, la descripción, la elisión, el equivalente acuñado, la generalización, la modulación, la particularización, el préstamo, la substitución, la traducción literal, la transposición y la variación.
  • las estrategias traductoras: utilizadas para la comprensión del texto original: diferenciar tipos de discurso, identificar las estructura, diferenciar ideas principales y secundarias, aplicar el razonamiento lógico, etc. Son procedimientos individuales, conscientes y no conscientes, verbales y no verbales, internos y externos
  • los problemas de traducción: se refiere a las dificultades particulares de tipo multidimensional que tiene un traductor a la hora de llevar a cabo su labor profesional de traducción. Se clasifican según: lingüísticas, textuales, extralingüísticas, intencionales y pragmáticas.
  • errores de traducción: Delisle (1993) clasifica esta noción según: falso sentido, contrasentido, sin sentido, adición, omisión, hipertraducción, sobretraducción y subtraducción. Son ideas inadecuadas y/o falsas en cuanto a la equivalencia traductora.

No basta ser bilingüe para ser un traductor profesional. Para poder desarrollar el proceso de traducción por cuestiones de conocimiento, de habilidades y  de ética  es indispensable estudiar, conocer a fondo la lengua como sistema comunicativo, respetarla y tener experiencia.

Con las exigencias hoy en día y el desarrollo que esta disciplina ha tenido,  los traductores deben desarrollar diferentes aspectos adicionales —aptitudes y actitudes— profesionales, que les permitan ofrecer más servicios y de mejor calidad y así potenciar sus posibilidades de insertarse exitosamente en el mercado laboral ya sea que decidan trabajar como traductores independientes o contactando empresas o agencias de traducción. Deben, además, estar en constante capacitación.  La traducción es algo que se aprende. No se puede improvisar y tratar de ser un traductor de la noche a la mañana.

 

 

 

 

Referencias:

1 https://es.wikipedia.org/wiki/Traductolog%C3%ADa

2 https://es.wikipedia.org/wiki/Traducci%C3%B3n

Hurtado Albir, Amparo (2001/2011). Traducción y traductología. Madrid: Cátedra.

Nida, Eugene A. (1945). Linguistics and Ethnology in Translation Problems. World

2, 194-208.

SNELL-HORNBY, M. Translation studies. An integrated approach, John Benjamins, Amsterdam-Filadelfia, 1988

VAZQUEZ AYORA, G. Introducción a la Traductología, Georgetown University Press,

LA TRADUCCIÓN DEL HUMOR NO ES COSA DE RISA

Son muchas las revistas con chistes divertidos, libros que describen situaciones cómicas, videos y películas que hacen inevitable que se nos escapen algunas carcajadas. A todos nos gusta reír y disfrutar de ese momento de alegría. Y es lógico querer compartir estas divertidas creaciones con los demás aún cuando no entienden nuestro idioma.

Es muy frecuente creer que un texto humorístico se puede traducir fácilmente a cualquier idioma, y que el sentido del humor producirá el mismo efecto en otras culturas. Sin embargo, en realidad, las traducciones de chistes e historias cómicas representan un gran reto para los traductores. Resulta que la obra no es una simple traducción, sino un reto muy desafiante por lo que podemos decir que  la traducción del humor no es cosa de risa para el traductor profesional.

Hay diferentes razones por las que un texto divertido puede perder un poco su gracia y encanto cuando se traduce.

Muchos chistes se basan en juegos de palabras o rimas, elementos que tienden a desaparecer en una traducción. Cuando surgen dificultades, por lo general son causadas por uno de dos aspectos complicados: las referencias culturales y los juegos de palabras.

El humor ligado a la cultura a menudo presenta un dilema. Esto es porque está marcado por cuestiones socioculturales que pertenecen a una región determinada y, en el peor de los casos, los lectores podrían ofenderse por lo que hay que ser muy cuidadoso con el vocabulario que se emplea. Por su parte,  una traducción literal podría resultar desastrosa. Un ejemplo sería que mientras en algunos países, ciertos animales son venerados como deidades, en otros, estos animales son consumidos como sustento. Mientras en una cultura  esto puede resultar gracioso, en otra puede resultar ofensivo. Por otro lado, puedes perder lectores con una alusión críptica o puedes arruinar el texto con notas explicativas. ¡No hay nada peor que matar el chiste al explicar demasiado!

Comprender el sentido del chiste, pero adaptarlo a una cultura diferente para conseguir un efecto lo más parecido posible al texto original implica muchísimo. Hay que cambiar, sin duda, la redacción, los personajes y la configuración de una historia y tal vez eliminar o sustituir algunos fragmentos del chiste. Es fundamental, por lo tanto, dar un poco de libertad a los traductores para que puedan adaptar los textos al traducirlos, con el fin de hacer entretener a muchas personas en distintos lugares.

Es de hacer notar que el “factor cómico” es el resultado de una compleja mezcla de referencias culturales y lingüísticas (costumbres, tabúes, alusiones a personas, lugares y cosas locales) utilizando expresiones idiomáticas y  jerga  que resultarán difíciles de descifrar para el traductor.

Un escritor crea humor usando palabras, símbolos, personajes, juegos de palabras y conceptos únicos de su propia cultura y lenguaje. Pero es una tarea difícil traducir el mismo conjunto de emociones y significados a otro idioma y hacer que aparezcan de la misma manera en el idioma de destino en una traducción.

Debido a la parte de “creación”, esto puede ser considerado transcreación – el contenido en el mensaje cultural y lingüísticamente adaptado se convierte en algo como una  versión “manipulada” de la copia original, pero produciendo el mismo efecto deseado por lo que es un trabajo que sólo los traductores profesionales más creativos y con mayor conocimiento de las culturas de origen y de destino pueden llevar a cabo produciendo un efecto humorístico con la calidad y efecto necesarios.  Para ello, lo mejor es contratar una agencia de traducción o bien un traductor freelance capacitado para tal fin. De esa manera, y  sin ningún temor, harás gozar a todos pues ¡todos reímos en el mismo idioma! Recuerda, el humor es cultural, y la traducción del humor es un arte.

LOS DESAFÍOS DE LA TRADUCCIÓN A LOS QUE SE ENFRENTAN LOS TRADUCTORES

Ser traductor es mucho más que simplemente ser bilingüe, se trata de ser capaz de interpretar y transcribir adecuadamente un mensaje, de acuerdo con su propósito y público objetivo, teniendo en cuenta no sólo los aspectos lingüísticos, sino también los factores sociales y culturales. Los desafíos a los que se enfrentan los traductores cuando traducen de un idioma a otro son innumerables y es que nunca sabemos a lo que nos vamos a enfrentar a la hora que aceptamos un proyecto.

Para poder completar una traducción confiable con éxito y precisión, se requiere un conjunto de habilidades muy específicas para superar las barreras del idioma. Para ser traductor profesional y trabajar como tal, se requiere un conjunto de habilidades muy específicas para superar las barreras del idioma.

En la actualidad hay alrededor de 7000 lenguas vivas en el mundo1, por no mencionar el número de dialectos existentes dentro de estos idiomas. Cada uno de ellos es único, con orígenes, raíces y estructura propios con su propia y compleja forma de funcionar.

Un buen traductor es también un buen lector por excelencia. Aún así, a veces el texto resulta exigente a la hora de comprender su significado porque el autor utiliza muchas figuras de lenguaje.

Ocurre que las palabras pueden tener múltiples significados, lo cual representa uno de los principales desafíos de la traducción. Usar el significado equivocado puede arruinar una frase o hacer que parezca absolutamente absurda.

Un buen traductor tiene que entender la perspectiva del autor. Especialmente en literatura o periodismo, el escritor tiene un enfoque personal. Significa entonces que los traductores tienen que ser capaces de entender y representar hasta el más mínimo rastro de sarcasmo o ironía. Esto es bastante difícil y no sólo requiere buenas habilidades gramaticales y de vocabulario, sino también de creatividad.

Otro de los grandes desafíos es que hay casos en los que una palabra no tiene un equivalente en el idioma de destino. Esto suele ocurrir en documentos legales debido a la diferente legislación y sistemas jurídicos.

Es sabido, que en cada idioma, la frase tiene una cierta estructura u orden de palabras. Por tanto no se puede aplicar el mismo patrón a los otros idiomas que obedecen reglas gramaticales totalmente diferentes. Sin embargo, hay situaciones en las que una frase larga y compleja plantea problemas de traducción, incluso para un traductor experimentado para no cambiar ni la esencia ni el sentido del texto.

En cuanto a las expresiones idiomáticas, para los hablantes nativos, no hay ningún problema cuando se trata de entender y usar ciertas frases que tienen un significado sólo cuando se usan juntas en un contexto particular. Para los traductores, esto no es tan sencillo. No importa cuán hábiles sean y cuán buenos sean sus conocimientos de vocabulario, pueden encontrar expresiones idiomáticas, o dichos, que nunca antes habían escuchado. Es entonces cuando deben hacer una exhaustiva investigación a fin de no cambiar ni la esencia ni el sentido del texto y en algún momento usar un equivalente en el idioma de destino si es que existe.

A pesar de todos estos obstáculos, poder traducir de un idioma a otro es una gran habilidad. Sin embargo, los traductores tienen que estar definidos por ciertas habilidades para poder ofrecerle un contenido de alta calidad. Para ello, siempre se recomienda que contrates los servicios de un traductor profesional o bien los servicios de una agencia de traducción quienes pueden asegurar un trabajo de alta calidad y garantizando la precisión de la traducción.

 

 

 

Referencia:

1https://comofuncionaque.com/cuantos-idiomas-hay-en-el-mundo

TRADUCIR PARA LA INDUSTRIA DEL CAFÉ

¿A quién no le gusta un buen café? Según las estadísticas comerciales globales, el café es el segundo producto más comercializado en el mundo, después del petróleo. Siendo una de las actividades económicas tan importantes en todo el mundo, el que degustemos una rica taza de café no es tan sencillo. Es todo un proceso el que está involucrado para que un grano de café llegue a nuestra taza y por ello, veremos como también la traducción es tan importante en esta industria.

Producir café de alta calidad requiere que los productores tengan un control absoluto en todas las fases del cultivo: selección de la variedad, preparación de la tierra, germinación, cultivo, cosecha entre otras. Todo el tiempo se deben tomar precauciones que hagan frente a la contaminación, pestes y mal tiempo. Y es que del café hay tanto que decir, pero brevemente veamos su proceso de cultivo y producción.

Cuando llega el momento de recolectar el fruto, que en ese momento parece una cereza, es increíble pensar que de eso saldrá una de las más humeantes y deliciosas bebidas que existen.

En muchos casos la recolección se hace manual, uno a uno, ya que el cafetal puede tener flores y granos aun verdes que no queremos se desperdicien. La flor por su parte, además de ser muy bella, también puede usarse para infusiones y no es común encontrarla a la venta.

Fig. 1 Recolección manual

Una vez recolectado el fruto, se procede al despulpado. Es aquí donde se separa el fruto carnoso del grano propiamente dicho. Este paso del procedimiento del café es muy importante para obtener un producto de calidad.

Posteriormente, se procede a la fermentación. Los granos se dejan reposo, para que se fermenten y vayan tomando la coloración y maduración necesaria para que puedan ser procesados posteriormente. Seguido es el lavado. Un paso también muy importante en donde se retiran los restos de fruto que hayan podido quedar adheridos al grano. Se eliminan los azúcares, dando como resultado algo ya más cercano a lo que beberás posteriormente.

El siguiente paso, y no menos importante consiste en el secado. Durante el secado, por lo general, los granos son expuestos al sol, o bien, a alguna otra fuente de calor para que el grado de humedad sea menor y pueda ser mejor conservado y con más facilidad. Una vez realizado esto, se extrae la cáscara.

Luego viene la clasificación y empaquetado, para después tostar. La mayoría de los caficultores tienen nombres especiales para sus tostadas y no hay mucha estandarización en la industria. Pero podemos mencionar cuatro tipos: tostado ligero (light roast), tostado medio (medium roast), tostado medio-oscuro (medium-dark roast), tostado oscuro (dark roast).

Este después puede ser molido y/o envasado en sus diferentes presentaciones: soluble, en grano, en capsulas o mejor conocido como el “pod”(pretende la personalización de la dosis de consumo de café y que requiere de una máquina especial para su preparación)…

¿Y qué tiene que ver la traducción en todo esto? Bueno para comenzar, como ves en los tipos de tostado, he puesto su equivalente al inglés. Y es que durante todo el proceso, se necesita de la traducción especializada pues, como todo producto, los caficultores también necesitan comercializar su producto. Es imprescindible que sostengan comunicación con compradores alrededor del mundo por lo que necesitan de la traducción para mantener una adecuada correspondencia, necesitan traducir sus documentos publicitarios y sus sitios web, los cuales, a su vez, necesitan de la localización. Se necesitan de la traducción pues también hay maquinaria especializada utilizada durante todo el proceso cuyos manuales de usuario probablemente están redactados en un idioma desconocido para el usuario. Y no olvidemos la parte legal. Se necesitan hacer contratos para la importación-exportación del grano, los cuales también requieren de traducción pues en ellos se estipula el método de transporte, las modalidades de pago, clausulas en caso de incumplimiento por alguna de las partes. Las viñetas y etiquetas también necesitan de traducción… Una simple cafetera de uso doméstico en su manual de usuario necesita de una traducción para poderla poner a funcionar de la manera correcta.

¿Y qué decir de cómo queremos ordenar nuestro café en un local? También es de traducir la carta del menú. Si bien es lo mismo, es diferente como se dice en diferentes idiomas. Así tenemos pues el café descafeinado (en español) que en francés se dice café décaféiné, en inglés se dice decaffeinated coffee, en italiano se dice caffè decaffeinato, y en portugués café descafeinado. A simple vista puede parecer obvio, pero lo correcto es ofrecer un producto en el idioma que entienda el consumidor ¿Y si se nos antoja un café moca o dicho  en otros idiomas: un café moka, mocha coffee, o caffè mocaccino?

Si necesitas traducir material o documentos relacionados a la industria del café hazlo mediante los servicios de traducción de un traductor profesional o de una agencia de traducción quienes son los que conocen la terminología adecuada.

¿Que sería un mundo globalizado sin la traducción? Y ¿Qué sería el mundo sin café? ¡Traducir mientras se degusta una buena taza de café es la combinación perfecta!

EN OTRAS PALABRAS

Cada vez más, las organizaciones están encontrando importante traducir materiales a diferentes idiomas, ya sea para sus esfuerzos globales o para una audiencia local en evolución y para ellos precisan de los servicios de traducción sea de traductores profesionales independientes o agencias de traducción a quienes encomiendan esta importante misión.

La traducción consiste en estudiar el léxico, la estructura gramatical, la situación de la comunicación y el contexto cultural del texto en el idioma de origen, analizándolo para determinar su significado, y luego reconstruir este mismo significado utilizando el léxico y la estructura gramatical, que son apropiados para el idioma receptor y su contexto cultural (Larson 1998:3). Por eso, ¡la traducción es un arte!

Hay un gran esfuerzo en la producción de un documento en cualquier idioma: investigación, redacción, edición, corrección… pero también hay un esfuerzo titánico en la traducción del mismo documento a otro idioma.

Existe una conexión innegable entre tiempo y calidad. Algo que se ha hecho de la noche a la mañana, no espere que sea tan pulido como algo que el traductor tuvo tiempo de revisar, revisar, modificar y, además, editar.

Para empezar, tienes que asegurarte de que tu contenido fuente (texto) sea claro y preciso. Hasta cierto punto, un mal documento original podría resultar en una traducción horrible. En caso de que el contenido sea confuso, un buen traductor te pedirá que aclares lo que estás intentando comunicar. Sin embargo, es mejor que evites el uso de jerga o expresiones culturales que sólo se entienden en tu país cuando se trata de una traducción general.  (Por favor, no confundamos esto con una localización en la que el contenido del idioma de destino se adapte para transmitir con mayor eficacia un significado o connotación similar en la cultura de destino).

También es importante proporcionar al traductor los significados de los acrónimos y nombres comerciales que consideres apropiados. Otra buena idea es proporcionar al traductor algunos antecedentes de la información técnica relacionada con el documento a traducir.   Al hacerlo, permitirás que el traductor sea lo más preciso y claro posible, ya que la pieza encajará en el conjunto.

El traductor, por su parte, también debe poseer un fuerte conocimiento del idioma de origen y de destino, hacer buen uso de todas las herramientas disponibles como Internet, software de traducción y recursos en línea como diccionarios, foros, glosarios, entre otros, para apreciar y captar en el nuevo texto las cualidades estéticas del original. Las diferencias entre culturas pueden ser un desafío. Recuerda que la tarea del traductor es transmitir un único mensaje escrito en dos idiomas diferentes sin perder ni el espíritu ni la identidad.

La cuestión fundamental para el traductor será encontrar equivalentes que produzcan en el lector de la traducción el mismo efecto que el autor pretendía causar a los lectores a los que iba dirigido el texto original. Por lo que una buena traducción necesita ser fiel al original y capaz de mantenerse por sí misma para una nueva audiencia. EN OTRAS PALABRAS….la traducción es aquello que transforma todo para que nada cambie (Günter Grass).

EL PERFIL DE UN TRADUCTOR PROFESIONAL

Cuando buscamos un producto, buscamos lo mejor, cuando de servicios se trata, queremos lo mejor, cuando precisamos una traducción, no es la excepción. Es normal que a veces tengamos duda sobre quien es mejor para encargarse de traducir nuestro documento y por qué.  Ante esto La mejor opción siempre será invertir en un servicio profesional de traducción.

Alcanzar el éxito en el campo de la traducción no es fácil y requiere formación, habilidades, mucho trabajo y determinación. Muchas veces se suele pensar que cualquier persona con una computadora y el conocimiento de un segundo idioma pueden traducir.

En la traducción no se trata simplemente de “hablar” otro idioma. Conocer dos o más idiomas no califica a una persona para ser traductor. Es obvio que para ser traductor se tiene que poseer competitividad completa en las lenguas con las que trabajan. ¡Pero no solo eso!

Un traductor debe ser capaz de transmitir el significado detrás de las palabras del autor, y hacerlo de una manera que sea apropiada para el público objetivo. La traducción es una habilidad adquirida para expresar ideas, formuladas en el marco de una cultura particular y dentro de un campo específico, en otro idioma, de modo que el mensaje transmitido al nuevo público permanezca inalterado. Esta habilidad se adquiere a través de muchos años de práctica, después de que el individuo ha adquirido las habilidades básicas necesarias del idioma.

Para considerarse un traductor profesional se deben reunir ciertos requisitos como en toda profesión. Lo primero es obtener la debida formación y cualificaciones correctas. Un traductor profesional es alguien que ha recibido de la carrera de traducción o bien ha logrado una combinación de estudios de traducción, idiomas extranjeros, lingüística, literatura comparada o comunicación intercultural y todas las cualificaciones y formación necesarias, o quien habiendo estudiado otra carrera siempre ha completado estudios específicos de traducción para poder definirse como traductor.  Como ves, todo lleva a una formación muy específica – los estudios de traducción.

Un traductor profesional está capacitado para utilizar una amplia gama de vocabulario y recursos estilísticos. Es todo un experto en lenguaje. Es un lingüista que sabe de ortografía, gramática y sintaxis, morfología y lexicografía, lingüística, traductología y técnicas de traducción. Además, los traductores profesionales son expertos en sus campos de especialización y tienen cualificaciones adicionales en estos campos para proporcionar una traducción más precisa y de mayor calidad. Las áreas de especialización de la traducción incluyen la traducción médica, técnica, económica, jurídica, audiovisual, literaria, turística, de localización entre otras. Y no debemos dejar de lado que un traductor precisa, además de capacidad de investigación y redacción.

Los traductores conocen los matices culturales de las lenguas de origen y de destino, y son capaces de adaptar el mensaje expresado en el texto de origen a la lengua de destino, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada cultura.  Su papel como mediadores interculturales es particularmente importante hoy en día, porque sin traducción estaríamos limitados a nuestras fronteras y enfrentando siempre esas barreras lingüísticas que nos impiden comunicarnos con el resto del mundo.

No siempre es fácil encontrar a un traductor profesional, pero existen ciertas pautas que nos pueden indicar quien lo es.

La mayoría de los profesionales de la traducción están afiliados a una asociación nacional o internacional de traductores. Sin duda esto puede representar una oportunidad de desarrollo profesional y una certificación adecuada, pero sobre todo una tranquilidad y un voto de confianza por parte del cliente. Un traductor profesional esta siempre abierto a conocer más asistiendo a conferencias y eventos sobre los múltiples temas, capacitándose mediante los distintos cursos, talleres o los tan famosos “webinars”( taller o seminario que se transmite por Internet), participando activamente en foros de traductores para compartir y aprender nuevas experiencias.

Normalmente un traductor profesional es autónomo pero también puede trabajar para compañías de traducción muy prestigiosas como SMARTLATION.COM que brindan sus servicios garantizando calidad y seguridad para el cliente. Para poder prestar servicios ya sea de manera independiente como mediante una agencia de traducción, es indispensable que el traductor sea responsable y capaz de cumplir con lo que su trabajo exige, tener un enfoque y disciplina; es decir el traductor debe estar comprometido con su trabajo en todos los sentidos, mostrar seriedad, estar siempre atento a cualquier error ortográfico o tipográfico, a cualquier inconsistencia terminológica, duda, etc. de modo de realizar un trabajo impecable. Para ello, el traductor debe dedicar un tiempo adicional para analizar el tema para poder así elegir el mejor término a utilizar y posteriormente deberá revisar exhaustivamente el documento que ha traducido. Un traductor profesional debe siempre asumir sus errores y saber repararlos.

 

Otro aspecto muy importante es que el traductor profesional debe mantener siempre la confidencialidad, los principios y valores que rigen la ética. Este debe hacer buen uso de la tecnología, las herramientas y los recursos a su alcance asegurando una traducción de excelencia. En esto punto quisiera detenerme para decir lo siguiente, y es que por muy capacitado que este un traductor y cuente con las mejores herramientas para la realización de su trabajo, los traductores profesionales conocen sus límites. Un traductor puede saber de cualquier tema, pero NO de todos los temas. Es por esto que dentro del mismo campo de la traducción existen las distintas especializaciones. Aquí juega un papel muy importante la honestidad por parte del traductor, pues no por no dejar ir al cliente se debe siempre aceptar cualquier encargo. Un traductor profesional acepta solo aquello para lo cual es competente, ya sea en materia como en la combinación de idiomas con que trabaja para poder llegar a conseguir producir textos de estándares de alta calidad. Quizás aquí aplica el dicho tan popular que dice: “El que mucho abarca poco aprieta”.

En el caso de las agencias, es de considerar que el equipo interno, que incluye gerentes de proyecto, coordinadores de calidad, traductores, revisores internos, así como lingüistas, ya sean traductores o revisores independientes, o profesionales que están involucrados en otras etapas del proceso de producción de traducciones de documentos entre diferentes idiomas, forman una compleja red de trabajo. Entonces, una de las claves del éxito en la industria de la traducción es la buena relación entre los profesionales de las agencias de traducción y que los clientes perciben fácilmente.

Como cliente creo que no debes de darle prioridad a los servicios más económicos. Aunque el precio debe ser un factor a tomar en cuenta, recuerda que la calidad es lo más importante. Ser un buen traductor requiere inversión en tecnología, formación especializada (universitaria o no) y un alto grado de conocimiento de al menos dos idiomas y uno o más campos de especialización. Se necesitan años y dedicación para ser un buen traductor profesional por lo que la opción más económica quizás no sea la mejor, es mejor enfocarse en precios competitivos y no lo más barato.

Se dice que un buen traductor no solo traduce, escribe bien. Si en nuestra comunicación inicial con el traductor al que queremos contratar sus servicios de traducción encontramos negligencia en aspectos formales de la redacción, como reglas de acentuación, ortografía o puntuación, debemos ser cautelosos con la profesionalidad del traductor. Parte de las competencias de un traductor profesional es la capacidad de producir textos implacables desde el punto de vista formal. Recuerda, el que es profesional, lo será de principio a fin.

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